DISCUSIÓN COMPLETA
- Nombre: PARTIDO SOCIALISTA NACIONALISTA ESPAÑOL
- Provincia: Araba
- Fecha: 15/01/2010 - 17:25
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- El nuevo Lehendakari, Patxi López, no ha sido capaz de presentar un programa de gobierno, ocho meses después de haber accedido al poder. Sin embargo, jugando a ser Kennedy, nos ha lanzado un discurso lleno de ensoñaciones y manidos términos más propios de la demagogia de una república bananera que de un país civilizado y serio. En un momento como el actual, en que una severísima crisis ha lanzado a decenas de miles de vascos al paro, y tiene en vilo a muchos miles más por el riesgo a perder su trabajo, que el primer dignatario del país nos demuestre de forma tan desvergonzada que él vive feliz en los mundos de Yuppi, no es el mejor aval para un gobierno. No es que Patxi López parezca vivir en otro mundo porque proponga un "nuevo contrato social" a los vascos. El problema es que el contenido de su propuesta sólo puede plantearse haciendo una abstracción tan absoluta de la realidad de nuestra sociedad vasca que sólo podemos pensar que el Lehendakari se niega a ver lo que tiene delante de los ojos, y prefiere hacer planes para una Euskadi por él soñada. Y claro, con esos mimbres no se van a solucionar los problemas que "realmente" tenemos. En primer lugar, López pretende ignorar lo que está ocurriendo en este país desde hace más de cien años: tenemos un problema identitario. Pretender, como pretenden el Lehendakari, su partido y su socio preferente, que detrás de los crímenes del terrorismo de ETA y de los crímenes del contraterrorismo del Estado español no hay un problema identitario es puro voluntarismo suicida. Pretender que en la represión que la dictadura franquista llevó a cabo en Euskal Herria no había un clarísimo componente de represión e imposición identitaria es pretender que los ciudadanos de este país somos muy poco listos o que acabamos de llegar de otro planeta. Bastaría con que el señor López se leyera "El Libro Negro del Euskara", donde se documentan las decisiones que los sucesivos gobiernos españoles, desde el siglo XVIII hasta hoy, han tomado para aniquilar el euskara y para imponer el castellano como signo de uniformidad identitaria, para que se abstuviera de hacer propuestas que ofenden la inteligencia de los ciudadanos a los que supuestamente se dirige. En su alocución de ayer, López aseguraba sin despeinarse: "no propondré un modelo identitario" porque eso, dijo, es lo que quiere "el nacionalismo". Y eso me reafirma en la idea de que nos toma a los ciudadanos por retrasados mentales. ¿Cómo se puede atrever a decir que no van a proponer "un modelo identitario"? Que nos explique entonces cómo debemos interpretar la colocación abusiva de banderas españolas en todas las instituciones vascas. O la solicitud de que la selección "española" de fútbol juegue en un campo vasco. O la de que la Vuelta Ciclista a España pase por nuestro territorio. O su negativa a que euskara y castellano detenten la misma protección legal. O la criminalización constante de la idea de nación vasca, al tiempo que se aplasta con un discurso nacional español. O tantas otras que hemos podido comprobar a lo largo de los últimos ocho meses. Decir que PSOE y PP no proponen "un modelo identitario" alternativo y contrario al que representan los partidos abertzales es una falta de respeto hacia la ciudadanía. La propuesta de López de un "nuevo contrato social" que deje de lado los debates identitarios, no es más que el enésimo intento del nacionalismo español por liquidar el problema e imponer su identidad nacional sin respuesta posible. Lo han intentado todo en los últimos tres siglos, desde la guerra, el crimen de estado, las torturas, la represión social o la persecución del idioma que consideran peligroso en las escuelas y en la administración. Han intentado la imposición dictatorial de su modelo político y social, y han probado el buenismo autonómico. Ahora López, ya desde las propias instituciones vascas, lo intenta de nuevo con un "nuevo contrato social entre vascos" que deje fuera los "debates identitarios". En todos los casos, incluido el último de López, su propuesta es una y siempre la misma, que se puede resumir una de las frases preferidas de Franco: "Una nación, una lengua, una historia". Lo que el nuevo contrato social de López propone a los vascos es, sencillamente, un acuerdo por el que los españoles nos permitirán que nos sintamos en nuestra casa como queramos -vascos o marcianos-, siempre que aceptemos que la única identidad reconocida legalmente para los vascos sea la española. Nos permitirán hablar en euskara, e incluso permitirán que nuestros niños lo aprendan, siempre que aceptemos que la única lengua reconocida y protegida legalmente sea la española, y siempre que aceptemos la preeminencia del castellano en la Administración. El contrato de López nos propone un sistema de autogobierno para los vascos, siempre que aceptemos, además de que la suya es la única nación posible, que serán los españoles los que definirán en cada momento las condiciones de ese autogobierno y la forma en que se implementa. En definitiva, lo que vienen a proponernos PSOE y PP con el rimbombante nombre de "nuevo contrato social", es un acuerdo por el que ellos dejarán de perseguirnos, torturarnos y encarcelarnos por ser y tener una identidad diferente, que es lo que han hecho en los últimos cien años, a cambio de que nosotros aceptemos de una vez por todas que no existe ninguna nación vasca, aceptemos su soberanía absoluta sobre nosotros, y aceptemos que la lengua preeminente en nuestro país ha de ser el castellano. En estas condiciones, señor López, lo único que puedo decir es esto: yo no firmaré ese contrato.
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